El miedo a enfrentarse a un nuevo reto

En mi vida me he tenido que reinventar alguna vez que otra. Y cada vez que busco un nuevo camino, cada vez que inicio una aventura, tengo que espabilarme e investigar para saber si la ruta que sigo es la adecuada.

Muchas personas me dice que tengo suerte. Pues tengo que deciros que eso no existe. Trabajo, constancia y muchas equivocaciones son las que hacen que uno se labre un camino u otro. 

No os podéis ni imaginar la de veces que me he caído, que he tropezado con absurdas piedras en el camino que han hecho que me obligue a reinventarme. Una piensa que todo el mundo que te tiende una mano es buena, pero no... la gente le encanta complicarse la vida y no sembrar buen rollo. Algún día la justicia cósmica (esta expresión no ye mía,.. pero me gustó y ahora me va genial usarla) les pondrá en su sitio. Eso sí,.. mientras tanto una tiene que coger impulso, secarse las lágrimas que han podido caer y seguir adelante.

Los amigos, el equipo del que te rodeas, tu familia.... Ainsss... sobre todo mi familia es la que más ha vivido mis errores y mis fracasos, porque son los que realmente están ahí siempre. (nota mental: si un día mi éxito es colosal, compensar con un buen detalle a los míos. Cierro nota mental).

Y todos estos comentarios porqué vienen??  Pues porque hace unos días mantenía una conversación con gente, e incluso viejas conversaciones con amigos y conocidos, que están buscándose el labrar un camino, y me preguntaban cuándo sabía que estaba en la ruta correcta.

Madre mía.. me encantaría tener una respuesta acertada, pero saber si vas a acertar o no es parte de este juego de la vida que es el azar. 

Yo, con ganas de complicarme la vida, y a pesar de estar rodeada de mucha gente que no acaba de despegar, me he lanzado a dar forma a una idea, a un sueño que tenía en mi cabeza. Arropada por mi pareja, y con mis garabatos, cogí una mochila, metí poco más de 8 kilos dentro de cosinas que creía poder necesitar durante un mes, y recorrí más de 10.000 kilómetros buscando hacer realidad una idea.

Viví muchos momentos intensos, hubo varios detalles que aprendimos sobre la marcha, problemas de comunicación por hablar lenguas y tener costumbres muy diferentes,... pero aprendí tanto que lo viví de una manera muy especial. 

Seleccioné las telas, elaboramos las primeras muestras, modificamos patrones, adaptamos los diseños puliendo detalles, .... trabajo, trabajo y trabajo, ... pero no os creáis que me dí cuenta de todo lo vivido hasta que vi las fotos  que me iban haciendo mis dos compañeros de viaje (Alex y Albert). Ahí fue cuando me percaté de que en este camino hubo muchos momentos de miedo, de dudas, de incertidumbre. Pensé muchas veces si lo estaría haciendo bien, si me habría equivocado,...  todavía hoy lo sigo pensando, pero ahora ya, con los diseños en la mano.

Hoy la colección está en proceso de venta. Ahora sólo queda vender todo esto, para poder plantearme otra vez el meterme en este rol de nuevo, coger mi mochila, incluir unos kilos de nada y recorrer esos más de 10.000 kilómetros. La diferencia es que ahora tengo algo más de información de los pasos a seguir, y aunque me pueda equivocar, tengo algo más claro el camino. Suerte? No... experiencia, aprendizaje adquirido, seguridad,...






















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